Clase gratuita para mujeres de más de 35

Te han mirado el cuerpo mil veces.
Pero nadie te ha mirado de verdad.
Y quizá ahí esté lo único que sigue frenando ese «mamá» que llevas años esperando.
Descúbrelo en menos de 10 minutos…


¿Alguna de estas situaciones te resulta familiar?

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Vives el mes entero pendiente de una fecha. Cuentas los días. Interpretas cada señal de tu cuerpo como si fueras una detective.

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Has hecho los deberes. Cambiaste hábitos, cuidas la alimentación, has ido a especialistas, has probado terapias. Y aún así sientes que algo no encaja.

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Has hecho terapia y sigues en el mismo punto. Te sentaste a contar tu vida, tu infancia, tu historia. Y meses después, sigues donde estabas.

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Sales de la consulta sintiéndote un expediente. Te dan un resultado en treinta segundos y te vas a casa a digerirlo sola.

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Nadie te ha preguntado nunca qué pasó en tu familia. Ni si tu madre pasó por lo mismo. Ni tu abuela.

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Has empezado a evitar las comidas familiares por el «¿y vosotros para cuándo?».

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Esto ha dejado de ser un acto de amor espontáneo y se ha convertido en una agenda. En un pinchazo. Una alarma en el móvil.

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Y a veces, cuando estás sola, piensas que el problema eres tú. Que tu cuerpo está roto. Que has esperado demasiado.

Si te has reconocido en esto, esta conversación es para ti.

Anna Ferré
Quién soy y por qué puedo ayudarte

Soy Anna Ferré

Y empiezo por lo que no soy: no soy de las que te prometen un milagro ni te garantizan un resultado. Sería deshonesto, y yo no trabajo así. Quien te prometa un resultado, te está mintiendo.

Llevo más de quince años acompañando a mujeres en este camino. Y no lo hago sola ni en paralelo a la medicina: lo hago con ella. Trabajo junto a clínicas, ginecólogas y especialistas en reproducción asistida. Las ginecólogas y acupuntoras me derivan pacientes. Colaboro con una doctora especializada en reproducción asistida que trabaja desde una mirada integrativa.

Pero lo más importante es otra cosa: yo estuve donde estás tú.

Hace años mi vida, por fuera, parecía perfecta. Carrera, agenda llena, viajes. Por dentro mi cuerpo estaba gritando. Y descubrí, por las malas, que el cuerpo no tiene todas las respuestas.

Por qué esto es distinto a lo que ya has probado

Por eso, lo primero que hago con cada mujer, en la primera sesión, es el Mapa: encontrar exactamente dónde está el bloqueo. Sin que tengas que contarme tu vida entera. Porque yo no hablo con la historia que conoces: hablo directamente con lo que siente tu cuerpo.

¿Por qué agendar esta conversación?

Porque vamos a mirar tu caso concreto, no un patrón genérico. Tu situación real: qué has hecho ya, qué te han mirado y qué no, en qué punto estás. No teoría. Tu caso.

Porque no trabajo con todo el mundo, y eso es justo lo que hace que funcione. Si no eres el perfil adecuado en este momento, te lo digo en los primeros minutos. Si lo eres, te explico exactamente cómo trabajaríamos.

Porque yo no vengo a sustituir a tu médico. Si estás en un tratamiento, sigue con tu tratamiento. Yo vengo antes. O vengo al lado. Para que todo lo demás tenga una oportunidad real de funcionar.

Porque llevas demasiado tiempo cargando esto sola.

Primero encuentro el bloqueo. Después lo desbloqueo. En ese orden.

Y es la primera fase del método que llevo más de diez años construyendo: el Método INITIUM.

Lo que dicen mujeres que ya recorrieron este camino

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Contacté con Anna cuando llevábamos prácticamente un año de búsqueda de embarazo de manera natural. Sentía que de alguna forma, mi mente estaba desconectada de mi cuerpo, viviendo el proceso desde la frustración y la ansiedad, sintiendo que me estaba autoboicoteando de alguna manera, me sentía bloqueada. Buscaba, más allá por supuesto de conseguir el embarazo que tanto deseaba, transitar este camino de búsqueda de la forma más consciente y serena posible, incluso si el tiempo nos llevaba por el camino de la reproducción asistida, a la que le tenía respeto e incluso miedo. Fueron 5 sesiones con Anna, poquitas pero suficientes para darme las herramientas que necesitaba para poder trabajar con mis emociones y mi cuerpo. Este año ha sido duro pero lleno de aprendizajes por los que le estoy muy agradecida. Me ayudó a descubrir una parte de mí que me era desconocida y he aprendido a cuidarme de otra manera, desde la compasión y conexión con mi cuerpo. Son aprendizajes que me llevo para el resto de mi vida. Y además y precisamente, cuando ya el paso a la reproducción asistida era inminente, aunque yo ya lo vivía desde un lugar mucho más tranquilo y calmado, sintiéndome preparada para el camino por recorrer, justo entonces apareció nuestro primer positivo y a día de hoy estoy embarazada de 26 semanas, agradeciendo el camino recorrido hasta llegar aquí y agradeciendo a Anna el trabajo realizado para desbloquear y darme las herramientas que me faltaban en ese momento.

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Beatriz, Cardióloga 36 años. Sevilla
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El camino a la maternidad para algunos es fácil y acompañado. La verdad que para las que transitamos años de tratamientos, aunque te digan “cada vez estás más cerca” cada negativo te pone más lejos y el camino es bastante solitario. Estuve 6 años buscando y buscando. Tratamientos varios, transferencias varias, médicos varios, acupuntura, dietas, médicos naturistas en todo el globo, vitaminas, sol, pasto, aire, psicólogos, biodescodificación. Lo cierto es que el positivo no llegaba. Y no por perder tiempo, me dediqué durante años a querer ser mamá a como dé lugar. 2025 conocí a Anna, fue inmediata la conexión. Me llevó a lugares donde siempre recordar o encontrarme ahí era llorar con angustia y en todas las sesiones me encontré cómoda viendo tema por tema. Hubiera seguido indefinido, pero me soltó en el momento que comprobó que el proceso ya había llegado a su fin. Nuestra última sesión fue en diciembre. Lloré porqué sabía que iba a extrañar ese lugar donde las preguntas incómodas, me hacían entender lo que realmente quería y mi historia ya no me angustiaba. Me transferí en febrero. Hoy estoy embarazada. Muchas de las charlas con Anna hicieron que mis pensamientos encuentren otros caminos y aceptar el pasado, me lleva a donde estoy ahora. Fue una experiencia increíble!

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Mali, Coordinadora de Eventos Corporativos 38 años. Buenos Aires - Argentina
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Mi nombre es Laura y estoy embarazada de mi segunda hija, la primera fue un embarazo natural, y este segundo ha sido por ovodonación. Llegué a Anna a través de las redes, buscaba información sobre la epigenética y aparecieron artículos donde se mencionaba, y leyendo y mirando su web, decidí escribirle para concertar una entrevista. Había algo en mi cabeza que no estaba resuelto con esta opción, y por eso recurrí a ella. Hablar con Anna me hizo reconciliarme con una parte de mí, la de la infertilidad secundaria de la que se habla menos, la culpa y la sensación de no poder tener otro hijo de manera natural. Me permitió aceptar la realidad y optar por otra opción, estando convencida de ello. La terapia de Anna es un trabajo de crecimiento que te acaricia el alma, llega a esos rincones de tu cabeza donde habita el miedo y la inseguridad, y emociones bloqueadas que no se saben ni que están. A través de su voz, te introduces en un clima seguro de confianza y respeto, que te hace comprender y avanzar y conocer el origen del deseo de ser mamá de nuevo. A día de hoy puedo agradecer a Anna el acompañamiento emocional en mi segundo embarazo, desde el primer momento de la decisión hasta mi resultado positivo. Ha sido fundamental en este camino y me alegro de poder contar que seré mamá de nuevo.

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Laura, Profesora 44 años. Córdoba
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Encontré a Anna en un intento desesperado de poder lograr, por fin, un embarazo a término. Sin embargo, más allá del deseo inmenso e infinito de volver a ser madre, deseaba poder seguir adelante y superar, en lo que pudiera, la pérdida de mis abortos, de mis bebés preciosos que no pudieron quedarse. Necesitaba superar ese dolor desgarrador y muchos por qués para poder avanzar. Me acuerdo que una de las primeras cosas que le dije fue que aún más allá de poder lograr un embarazo necesitaba encontrarme conmigo misma, estaba muy perdida… Inmersa en internet la encontré, aparece Anna. Cercana. Empática. Agradable. Respetuosa. Vocacionada…se inicia el proceso. Por supuesto comenzamos por desbloquear los abortos. Lo necesitaba imperiosamente. Es muy complicado plasmar en palabras toda la experiencia pero lo intentaré resumir lo mejor posible. Aunque parezca frío voy a enumerar…..: Fue durísimo pero liberador. Me despedí de cada uno de ellos (mis abortos). Hablamos de madre a hijos. Recibí tanto amor que no me lo podía creer, me eximieron de toda culpa. Me costó muchísimo perdonarme. Ellos estaban ¡felices!....porque su paso por esta vida debía de ser así…. Al final estaban juntos como hermanos, jugando, en compañía de mis seres, sus seres, queridos, todos en armonía. En mi dolor, por fin, encontré esa paz que necesitaba. Nada justifica, nada compensa, nada evita que recuerdes, pero sí libera. Ellos como luces brillantes, hermosas, puras, felices…y yo, en paz conmigo misma y por supuesto, con mi amor de madre para los que se quedaron y para los que me esperan cuando sea mi hora. Sin Anna estoy segura que mi vida se hubiera vuelto del revés, sin sentido. Yo no existiría y a mi familia la hubiera hecho desgraciada. Los abortos forman parte de la vida, de la fecundidad, de la maternidad, pero son tratados como algo de paso, casi sin importancia (muchas veces desde los propios profesionales), pero es justo lo contrario. Necesitamos despedirnos de esas luces que no se quedaron. En paz. Con paz. Y por supuesto, con muchísimo amor. Con Anna estoy cicatrizando física y mentalmente. Estaría rota si no. Ella siempre tan respetuosa, nunca enjuicia, siempre atenta. Anna es sanadora. Por contar quedan miles de sentimientos, recuerdos, impresiones…pero hasta aquí llego. Y aunque parezca una palabra sencilla no lo es en absoluto y engloba muchísimas cosas. Para Anna, un….. ¡¡¡GRACIASSSS!!!”

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Teresa, Farmacéutica 45 años. Tenerife

Y una cosa más

Si en la primera sesión yo no encuentro ningún bloqueo, te devuelvo el dinero de las sesiones que queden.

Porque yo confío en el Mapa. Y porque si no hay nada que trabajar, no tengo por qué cobrarte.

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